Posted by Diana Blanca | miércoles, 12 de junio de 2013 |
Posted in
gallery

Ocurrió en 2006. "A las seis de la tarde debe estar usted en Albacete para cerrar su
cesión con ese club. Si no ha llegado a esa hora, le pondré una multa de
3 millones de euros y su presencia en Albacete debe ser registrada por
un notario”. Esta fue la orden que dio ayer Manuel Ruiz de Lopera a
Joaquín. Después de despedirse de sus compañeros, Joaquín fue citado en
la residencia de Lopera en la calle Jabugo. Llegó al filo de la una del
mediodía. Cuando en todas las webs, en todas las radios y telediarios se
daba como cerrado el fichaje de Joaquín por el Valencia, el dueño del
Betis decidió sacar su rostro más cruel, superar su leyenda de mala
persona y hacer sufrir a su estrella hasta el final. Lopera mandó cedido
al Albacete a Joaquín (¡no se trata de una broma!) en una encerrona
incalificable, propia de una mente maligna. Mientras cerraba con el
Valencia el traspaso del extremo de El Puerto de Santa María en 25
millones de euros, mientras el Valencia esperaba la recepción del fax
por parte de la Federación, Joaquín estaba viajando a Albacete para
cumplir con el capricho de su presidente.
El ‘Alba’ aceptó la cesión
Todo
empezó días antes, cuando las negociaciones entre Valencia y Betis
se encontraban en su punto álgido. Manolo Montparlet, con don Manuel
Ruiz de Lopera, a su vera, llamó a Antonio López Alfaro, director
deportivo del Albacete. “¿Queréis llevaros cedido a Joaquín?”. Antonio
creía que se trataba de un imitador, de una broma del Radiador. Escuchó
la voz de ‘Don Manué’ que le pasó con Manolo Montparlet, su director
deportivo, para que le repitiese la propuesta. Antonio miro el movil y
comprobó que la llamada era desde el movil del Montparlet. El director
deportivo del Albacete aceptó la cesión. “Para que lo castiguen en el
Pontevedra, nos lo quedamos nosotros aquí castigado”, me aseguran que
comentó Antonio en ese mismo momento, aún alucinado con el mejor fichaje
que hiciera nunca el Albacete. Acabo de hablar con Antonio (gran tipo y
buen amigo mío de su estapa del Extremadura y no quiere hacer
declaraciones por respeto al Valencia, pero me ha dicho que cómo no iba a
aceptar la cesión de futbolista como Joaquín, que, primero, pensarían
que no sabe de fútbol y segundo, rompería las excelentes relaciones que
mantiene con el Betis). Llegó a haber faxes intercambiando documentos
con la conformidad de la cesión del bético al Albacete. El Betis no se
volvió a poner en contacto con el Albacete desde aquella llamada y ahí
quedó la cosa.
Joaquín no sabía nada del tema. Se da la
circunstancia que Lopera puede mandar a sus jugadores a cualquier equipo
del mundo si le apetece, porque así reza una cláusula en todos los
contratos de
los futbolistas del Betis, cláusula que Lopera obliga a firmar a todos
sus jugadores al redactar sus contratos para utilizarla arbitraria y
maquiavélicamente, como ha demostrado con Joaquín.
Eran las dos de
la tarde del jueves. Joaquín viajaba en su nuevo deportivo hacia
Albacete. El fichaje del Valencia estaba cerrado. El acuerdo era total.
Sólo faltaba un fax del Betis al Valencia y Lopera lo mandó de forma
incorrecta, dicen que varias veces, (pudo ser un fax sin firma, o en
otros términos, en definitiva con errores, para evitar la conclusión del
acuerdo) para ganar tiempo.
Le amenazó con 3 millones de euros de multa si no viajaba
Joaquín no daba crédito. Las condiciones leoninas de la orden del dueño del Betis le rebotaban en la
cabeza. “Váyase a Albacete, debe llegar antes de las 18:00 horas, debe
demostrar con un notario su presencia en Albacete y debe ir a la sede
del club a cerrar su cesión. Sino lo hace, le pongo tres millones de
euros de multa”. Cogió su coche recién estrenado, un flamante Aston
Martin, y llegó a tiempo y forma a la capital de La Mancha. Se hizo
fotos en la catedral y en el centro de la ciudad (hay testigos
presenciales). Y luego fue al Carlos Belmonte, pero no entró a concretar
la cesión porque había habido un cambio de orden y ya no tenía que
concretar la cesión, debía regresar a Sevilla.
Hizo 1.000 kilómetros en unas horas
Cuando
Joaquín emprendió el viaje, Aurelio Sánchez, padre de Joaquín, se
dirigió a los directivos del Valencia para explicarles la situación. Los
dirigentes valencianistas mandaron a una abogada a Albacete para que
asesorase a Joaquín en todos sus pasos. Después del ‘paripé’ y el
bochorno que le hizo pasar Lopera, Joaquín regresó a Sevilla en su
coche, acompañado por la asesora del Valencia. Llegó a las tres de la
madrugada extenuado, enfadado, indignado, humillado por el capricho
insano de ‘Don Manué’ después de meterse casi 1.000 kilómetros en unas
horas.
El Valencia se vio obligado a subir su oferta inicial de 15
millones de euros más Regueiro por la oferta superior que había
presentado el Olympique de Lyon y finalmente cerrará el traspaso en 25
millones de euros. Aún así, Lopera hará sufrir a Joaquín hasta el final y
su intención es impedir por todos los medios que juegue el sábado al
primera jornada de Liga con su nuevo equipo contra su Betis.
Esta mañana, Irureta, presionado por Lopera, por supuesto, le incluyó
en la lista de convocados del Betis para viajar al Valencia, horas más
tarde le ha desconvocado. Joaquín, que iba a ser presentado en Mestalla
hoy a las 13:00 horas, pasó ayer uno de los peores días
de su vida y hoy también ha sufrido de lo lindo. Su mujer, que está
embarazada casi de nueve meses, a punto de dar a luz, también sufrió.
Ante la imposibilidad de desplazarse en avión, estaba a punto de viajar
en carretera ayer a Valencia con el padre de Joaquín y suspendió el
viaje subitamente, esperando nerviosa e impaciente que su marido
regresara del ‘viajecito’ que le preparó ‘Don Manué’ a Albacete.
Joaquín
acabará jugando en el Valencia, pero tras un sufrimiento innecesario
provocado por un tipo que no se conforma con llevarse 25 millones por su
‘buque insignia’ y que parece haberse olvidado a que Joaquín fue uno de
los ‘culpables’ de ascender al Betis, de meterle en la Champions y de
hacerle campeón de la Copa del Rey. Son muchas las que ha hecho Lopera a
sus futbolistas y sus empleados, pero no deja de sorprender tanto
retorcimiento, tanta maldad…